La alargada sombra de Calcuta

Con más de 15 millones de personas, la capital india de Calcuta es una gran megalópolis donde las bocinas de los coches se entremezclan con los graznidos de los cuervos creando una atmósfera húmeda y gris. Doce imágenes retratan la dura realidad de una ciudad que es a un tiempo víctima de un altísimo índice de pobreza y una de las principales ciudades de un país emergente. Por XAVI HERRERO.

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Tráfico denso en el centro de Calcuta.

En Calcuta amanece temprano. Las calles, siempre llenas, huelen  a carbón, a incienso, a basura, a flores, a sudor y a tierra mojada. Aun así, si la miseria humana y su sufrimiento se pudieran mesurar, sin duda, ese olor se elevaría por encima de todos los demás.

Calcuta es una ciudad muy grande, una megalópolis superpoblada con más de 15 millones de personas. Una ciudad incansable, llena de vida y de muerte. Las bocinas de los coches se funden con el graznido de los cuervos, de cientos, de miles. Los (todavía) carros tirados por hombres a veces descalzos, los llamados Rickshaw, se mimetizan con el entorno cargado de humo, de humedad y de tonos grisáceos-amarillentos más propios de una ciudad en guerra, una larga batalla contra el propio ser humano, contra su insensibilidad y su codicia.

Inmediatamente después de pisar la ciudad, uno entiende que en un lugar tan inhóspito brotara un corazón tan grande como el de la Madre Teresa. Fue necesario, como lo sería hoy un millón de corazones más, o dos. La que fue antaño capital de la India y cuna del poeta Rabindranath Tagore (1861-1941) es apenas un espejismo de aquel pasado ejemplar, ya que la mayoría de sus gentes viven en unas condiciones de las que poco podría alardear una capital mundial. Sorprende que sea parte de un país de esos llamados emergentes, pues detrás de cada lluvia parece ahogarse un poco más.

Después de todo, prefiero quedarme con esta cita de Tagore: «La adversidad es grande, pero el hombre es aún más grande».

Texto y fotografías: XAVI HERRERO

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Una familia sin casa, bajo una mosquitera, en una calle céntrica de Calcuta.

Calcuta, octubre de 2014 // XAVI HERRERO

Dos personas duermen al raso. En Calcuta, un alto porcentaje de gente duerme en la calle.

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Un hombre con malformaciones accede a un ‘ghat’ para la ablución, una purificación ritual, cerca del puente Howrah.

Calcuta, octubre de 2014 // XAVI HERRERO

Mercado de las flores, utilizadas con frecuencia para rituales y ornamentación.

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Dos hombres se lavan en una calle de Calcuta.

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Puesto callejero de un barbero.

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Dos trabajadores del carbón. Todavía hoy este material se utiliza a diario para cocinar, etcétera.

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Dos hombres empujan un carro cargado de cajas.

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Un hombre tira de un ‘rickshaw’. Medio de transporte todavía vigente en la India.

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Un cuervo sobrevuela el río Howrah. Esta ave es la más habitual en Calcuta.

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Es común ver niños muy pequeños o bebés, solos y semidesnudos, en las calles de Calcuta.


Xavi Herrero (Barcelona, 1979) es fotógrafo freelance. Ha trabajado para El Periódico de Catalunya y La Maleta de Portbou, entre otros medios. En su web xaviherrero.com se pueden ver sus reportajes sobre Cuba, Egipto, Kenia o el movimiento indignado.
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