Fela Kuti en combate: el Afrobeat como arma política

El cantante y multiinstrumentista nigeriano Fela Kuti no solo alcanzó una gran notoriedad mundial como padre del Afrobeat, sino que supo encauzar en su música un discurso anticolonialista y africanista que gracias a él llegó a un público insospechadamente amplio y que ha sido clave en la lucha contra la opresión en África. Por ÁLVARO OLIVER.

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Fela Kuti en concierto

Fela Kuti en un concierto

18 de febrero de 1977. Lagos (Nigeria). Cerca de un millar de soldados arrasan a plena luz del día Kalakuta Republic, la residencia de Fela Kuti. Los cerca de 60 habitantes de la casa son apaleados, encarcelados o violados. Funmilayo Kuti, madre de Fela, es lanzada por una ventana del segundo piso. Morirá unos meses más tarde a causa de las heridas sufridas. Aparentemente no hay explicación ni razón que justifique el asalto. Las declaraciones oficiales del gobierno militar nigeriano niegan toda responsabilidad ya que el ataque fue perpetrado por Unknown Soldiers.

Fela Anikulapo Kuti (Nigeria, 1938-1997) es uno de esos increíbles personajes que no dejan lugar a la indiferencia: polémico y agitador en su mensaje, innovador y escrupuloso en su música, una vida sin descanso ni pausa, pero, sobre todo, contradictorio y guerrillero. Fue duramente perseguido por los sucesivos gobiernos militares nigerianos, siendo encarcelado más de 200 veces a lo largo de su vida (la última ya gravemente enfermo y apenas dos meses antes de morir) debido a sus mensajes irreverentes y revolucionarios y a sus desafíos constantes a las estructuras de poder. Uno de los grandes iconos africanos tanto por su mundialmente reconocido prestigio musical como creador del Afrobeat, como por su lucha social y política: un combatiente sin límite, amado tanto como odiado, desmesurado y fascinante. Nacido en Abeokuta en el seno de una familia de clase media, hijo y nieto de pastores de la Iglesia Anglicana, su padre fue el primer presidente de la Unión Nigeriana de Profesores, Wole Soyinka (primer africano Nobel de Literatura en 1986) fue primo-hermano suyo y su madre, figura clave en su vida, fue una pionera feminista y activista política, principalmente en contra del estado colonial, una de las pocas mujeres que recibió el premio Lenin de la Paz y la primera mujer en conducir en Nigeria.

A lo largo de su juventud fue adquiriendo habilidades, conocimientos y experiencias que lo llevaron a crear un nuevo estilo musical muy particular. El proceso hasta dar con la fórmula del Afrobeat no fue sencillo, mezclando el jazz que aprendió en Londres con un background tan diverso que comprendía desde la música religiosa que marcó su infancia hasta el high life original de Ghana o ritmos caribeños. Su música le dio espacio para expresar las tres identidades bajo las que él mismo se reconocía: pedagogo, activista político y revolucionario. Al mismo tiempo podríamos señalar otros tres grandes pilares sobre los que sostener su construcción político-ideológica: primero, un espíritu guerrero irreprimiblemente libertario y sin fin que dotará de consistencia y constancia a los dos siguientes; en segundo lugar, un posicionamiento sin ambigüedades de parte de las clases oprimidas -su biografía y decisiones diarias darán buena fe de ello. Y tercero, debido fundamentalmente a su experiencia en USA, una defensa radical e ilimitada del nacionalismo Negro que mutó a una variante más extensa que él mismo denominaría Africanism.

Toma de conciencia política

Fela se politizó tras su paso por USA, viaje clave en su vida, punto de inflexión que lo llevaría de cantar canciones de amor y comer helados a hacer una de las más feroces críticas de la condición postcolonial; guiado al principio por su amiga Sandra Izzidore descubrió la lucha de los Black Panthers, de Martin Luther King y de Malcolm X, lo que supuso la toma de conciencia política.

A su regreso a Nigeria a principios de los 70 no consiguió conectar con su público inmediatamente, la dialéctica de la opresión sobre el Negro no tuvo el efecto esperado ya que los nigerianos no se sentían identificados con esta oposición de raza (Blanco/Negro), más puramente americana. Así se explica en el poco éxito de canciones como Black Man’s Cry o Why Black Man They Suffer. Sin embargo, mediante una mutación de las oposiciones, pasando de Negro/Blanco a Africano/Occidental, dio con la fórmula: temas como Gentleman, en los que critica a aquellos individuos que tratan de comportarse y/o actúan como perfectos occidentales en oposición al comportamiento tradicional africano, arrasaron inmediatamente. Al mismo tiempo quedó decepcionado por la incapacidad de resistir la opresión y la dominación por parte sus compatriotas, cuyos motivos identificó en dos factores clave: el miedo y el dominio cultural. En la línea de Spivak (Can the subaltern speak?), Fela descubrió que bajo el efecto del miedo, los subalternos se convierten en cómplices en la perpetuación de la violencia y la hegemonía de la clase dominante. Así, en Roforofo figth vemos una metáfora muy sencilla de esta idea: imagina que un amigo tuyo se enzarza en una pelea nocturna con un desconocido, de tal modo que ambos caen y se revuelcan por el barro; ahora los dos luchadores parecen gemelos, pero aunque el fango deconstruye y hace indistinguibles a los dos contendientes (dominado y dominador) no consigue eliminar sus (diferentes) características individuales, es decir, son idénticos solo aparentemente, nunca de fondo.

Fela Kuti durante una de sus actuaciones // LAURENT REBOURS / AP

Fela Kuti durante una de sus actuaciones // LAURENT REBOURS / AP

Pan-africanismo

Poco a poco el propio proceso de politización de Fela Kuti se fue limando y fue así cómo terminó por dar con el pan-africanismo y el afrocentrismo. Por pan-africanismo entendemos, siguiendo la línea de autores canónicos como Marcus Garvey, W.E.B. DuBois o George Padmore, una creencia filosófico-política basada en la convicción de que los pueblos descendientes de África comparten lazos estrechos, recorrido histórico y objetivos comunes; por ello deben unirse en pos de la conquista de sus metas. El énfasis del pan-africanismo siempre ha sido la política: la lucha por la independencia contra el colonialismo, y figuras clave de este movimiento como Kwame Nkrumah (Ghana) o Sekou Touré (Guinea-Conakry) fueron los primeros presidentes de sus países. Al mismo tiempo promueve la creación de instituciones y medios para generar mecanismos de gobierno más efectivos y de acuerdo con el interés de la población negroafricana del continente y de la diáspora; Sankara o Lumumba están en la Historia de los grandes idealistas panafricanistas asesinados mediante conspiraciones orquestadas por potencias occidentales debido a sus intenciones opuestas a los intereses de la metrópolis.

Curiosamente, Fela, siendo un artista y no un político, y siendo sus contradicciones y defectos bien conocidos, ha conseguido una presencia que permanece mucho más vigente que el pan-africanismo histórico, incorporando todo su discurso y referentes de este a su propio torrente cultural, musical y social.

En Lady, Colonial Mentality o Fear Not For Man se puede ver la enorme influencia de uno de sus grandes referentes, Frantz Fanon. El análisis de Fanon (Peau noire, masques blancs) sobre la subyugación de los africanos/colonizados hacia los valores y estándares europeos, y su perspicaz lectura sobre la emergente clase dirigente africana post-independencias son temas constantemente retomados por Fela en sus creaciones. Posiblemente la figura que más marcó a Fela, después de su madre, fue Kwame Nkrumah, carismático líder que condujo a Ghana a la independencia en 1957 (fue el primer país del África negra en alcanzarla), y que inspiró y apoyó a muchas otras naciones a seguir su camino: una revolución anticolonial que vio cómo a mediados de los 60 la mayoría de los países colonizados alcanzaban su independencia. Nkrumah propuso la creación de los Estados Unidos de África y fue una figura central en el nacimiento de la OAU, refundada en la actual AU; autor prolífico y referente de varias generaciones, se convirtió en un héroe para Fela que, literalmente, lo elevó a los altares de su The Shrine, espacio donde tenían lugar las actuaciones de Fela y donde practicaba sus rituales espirituales.

Afrocentrismo

Sin embargo, si hay algo que podría considerarse nuclear en Fela es el afrocentrismo, siendo este un movimiento que aboga por remover las conciencias, tenidas estas por paralizadas debido a siglos de discurso racista europeo perpetuado en la educación y la ejecución del poder. Al contrario que el pan-africanismo, que toma como terreno principal lo político, el afrocentrismo se sitúa en lo cultural y lo hace además de un modo más intensivo y extensivo; centrándose en la tarea de reformar las mentes adoptando dos acercamientos simultáneos: deconstruyendo y reconstruyendo al mismo tiempo. El objetivo principal es refutar el archivo ideológico-racista que ha empapado todo lo concerniente al continente y a sus pueblos, creando conceptos y  realidades falsas que perduran hoy en día. Algunos de los grandes referentes son Cheikh Anta Diop, George G.M. James, Y-Ben Jochannan o Chancellor Williams, entre una larga lista. Una de sus reclamaciones más polémicas ha sido la negro-africanidad de la Antigua civilización egipcia, conllevando esto enormes implicaciones: desde una obvia crítica al racismo científico europeo (egiptología) hasta el situar una civilización negra como punto de origen de la civilización occidental (Antiguo Egipto – Antigua Grecia – Roma – Europa). De aquí que Fela renombrara su banda como Egypt 80.

Todo este complejo entramado de negritud, nacionalismo cultural, pan-africanismo y afrocentrismo es lo que Fela denominará constantemente Africanismo. En conjunto las prácticas que emplea Fela pueden ser mejor consideradas como un contra-discurso, siendo capaz de esgrimir con gran destreza, determinación y fuerza el poder de los mismos. Sin embargo, Fela no puede escapar, como veremos, a las debilidades en las que estos contradiscursos se fundamentan. En su obsesión por encontrar todo lo auténticamente africano, Fela Kuti busca desde cómo pensar hasta cómo limpiarse. Ambos eurocentrismo y africanismo están atrapados en una intrincada espiral donde la diferencia reside más en la parafernalia visible que en las invisibles estructuras que los sujetan; por cada muralla romana o catedral gótica debe encontrarse su igual africano.

Mujer de Fela Kuti

Una de las mujeres de Fela Kuti, ataviada con un traje y adornos tradicionales africanos

Del dicho al hecho

Debido a que un contradiscurso suele estar fijado en oposición a aquello que se enfrenta e idealiza su posición como perdedor, es frecuentemente incapaz de ser crítico consigo mismo y ver cómo sus propias estructuras son injustas y hasta opresoras. En Shuffering and Shmiling Fela examina y desafía varios medios de imposición de la cultura hegemónica. Uno de estos medios lo localiza en las religiones extranjeras, considerándolas manipuladoras, reaccionarias y distractoras. Habitualmente la religión es cómplice de la dominación hegemónica e induce al inmovilismo de las clases oprimidas. Sin embargo, la crítica frontal mediante una contra-religión (de nuevo un contradiscurso) hace un tanto disfuncional el intento de liberación. Siendo muy perspicaz en su análisis de la religión como elemento alienante de los oprimidos y haciendo una fuerte crítica al funcionamiento de sus estructuras sacar dinero de los pobres, aliarse con el monopolio de la violencia, aletargar la capacidad de lucha, etc.—, Fela terminó cayendo por oposición en el mismo problema al introducirse en el misticismo africano, cumplir ritos ante sus héroes y heroína (su madre) y sobre todo seguir ciegamente durante un cierto periodo a un charlatán, el autodenominado Professor Hindu, cuyo número estrella consistía en degollar a un voluntario en público, enterrarlo y «resucitarlo» a los tres días según Fela Just Like That. La contra-religión de Fela se convirtió en una caricatura de aquello que era su objeto de crítica, siendo este un ejemplo paradigmático de las contradicciones que marcaron su vida.

Otra de las mayores críticas que se le han hecho atañe a cómo, apoyado por la reclamada «tradición» africana y yendo, supuestamente, en contra del imperialismo cultural occidental, Fela terminó por crear un sistema en el que el mayor beneficiado es el hombre: la mujer africana no se entromete en la toma de decisiones porque ese no es su lugar y porque eso de reclamar igualdad es cosa de la diabólica mentalidad euroamericana, como bien explica en Lady. Llevando esta idea a su vida privada, Fela llegó a celebrar una boda en la que se casó con 27 mujeres al mismo tiempo. Pese a ser más fuegos de artificio que otra cosa (según su biografía autorizada al año de la boda «solo» quedaban nueve de esas mujeres alrededor de Fela) es sintomático de un modo de pensar claramente marcado por el exceso. De nuevo los que tienen el poder marcan el discurso de lo que es culturalmente africano y lo que no.

Un buen ejemplo que ilustra muy bien todo su pensamiento, incluyendo esas contradicciones tan propias, podemos encontrarlo en Perambulator, una canción no muy conocida de Fela y su banda Egypt 80 en la que emplea el término «perambulator» (deambulante/deambulador) para definir a los individuos representantes de ciertas instituciones, a las víctimas de dichos sistemas o instituciones, y los sistemas e instituciones en sí mismos. El objeto de crítica de la canción es el Estado a nivel político y la estructura autoritaria de aquellos que lo manejan/componen, pero además va más lejos y alcanza también a golpear la situación existente que mantiene la jerarquía de mando. Es decir, juega con las dos nociones de «estado»: por un lado el oficial y autoritario, y por el otro la situación dada, el estado de las cosas. La canción describe al mismo tiempo el estado político de Nigeria y Nigeria como Estado político; siendo muy útil y clarividente la transposición a una crítica hacia la condición postcolonial y el Estado postcolonial, convirtiendo a este en un estado perambulator.

Como el maestro pedagogo que es, Fela conduce al oyente al siguiente paso de la lección: la aplicación práctica. Tomando cuatro ejemplos desarrolla su concepto multiforme de perambulator. Comienza así por la burocracia, grotescamente ridiculizada, que no solo es ineficiente y padece de mentalidad colonial sino que además se da aires de grandeza y superioridad ante sus ciudadanos. En segundo lugar llega el turno de la sanidad pública, obsesionada con la medicina occidental como única opción y obviando la medicina tradicional africana. Fela llevó este caso a su vida privada, ya que estando enfermo de SIDA nunca se dejó tratar y terminó muriendo de esta terrible enfermedad. Observamos aquí de nuevo la obsesión neocolonialista con seguir a la metrópolis y también el exceso y las contradicciones de Fela, capaz de ser ferozmente crítico con lo ajeno y ciego con lo propio.

Continúa con las víctimas del estado-perambulator, los trabajadores africanos que tras una vida sin descanso no alcanzan ningún progreso ni material ni social debido a un sistema injusto y perverso. Y, finalmente, termina con una crítica a la educación, haciendo revisionismo histórico desde la invasión europea y esclavización del continente hasta la imposición de la cultura europea en África, alienando a sus habitantes y alejándolos de su pasado y raíces culturales. África ha sido des-educada. En este punto emerge la misión re-educadora de Fela y su lucha por retomar valores propios africanos.

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Imagen de Fela Kuti para un reportaje en la Zam Africa Magazine // ANTON CORBIJN

Fela Anikulapo Kuti, incansable guerrillero, genial artista, fascinante personaje, nos enseñó a no rendirnos nunca y a luchar ante la injusticia y por los oprimidos; plantó cara a los gobiernos neocoloniales nigerianos lo que le llevó a recibir duros y salvajes golpes, incluyendo palizas, encarcelamientos sin cargos o el asesinato de su madre alzando la voz ante las miserias producidas por los grandes poderes y entregando su cuerpo y espíritu a su lucha. Pese a todos los obstáculos, ganó la batalla de las mentes y de las conciencias (se estima que más de un millón de personas acudieron a su funeral). De la juventud que lo siguió surgieron espíritus despiertos y listos para continuar su legado. También en sus defectos y contradicciones encontramos valiosas lecciones, a ser críticos con nosotros mismos y nuestras ideas, a no ser conformistas, y a mantener la mente abierta y la mano tendida huyendo de la trinchera ideológica. En sus propias palabras:

The secret of life is to have no fear!


Álvaro Oliver (València, 1987) es filólogo de formación y africanista de vocación. Afincado en Londres, prepara su próximo asalto al continente africano. En COMBATE, ha publicado también La revolución en Burkina Faso y Grietas en el muro: Elecciones en Etiopía.
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4 comentarios

  1. Carmen Ferraz - October 31, 2014 3:09 pm

    Álvaro, que bien escribes!!
    Interesante y muy claro.
    Espero con ganas el siguiente!
    Enhorabuena!

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  2. Luna - November 19, 2014 12:49 pm

    Hola Alvaro, muy interesante tu artículo. Acabo de publicar la primera biografía en castellano sobre Fela y me ha resultado especialmente importante el tratamiento de sus contradicciones. Gracias por compartirlo.

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    • Álvaro - November 19, 2014 7:10 pm

      Hola Luna, muchas gracias. Sinceramente no tenía noticia del lanzamiento de la biografía en castellano, pero en cuanto pueda me haré con un ejemplar. Es un personaje tan apasionante y a la vez tan desconocido en España que me alegro mucho de que te hayas atrevido y publicado el libro. Saludos.

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