Europa asiste consternada a la paulatina regresión de unos derechos que ella misma se autoimpuso una vez acabada la II Guerra Mundial. La ciudadanía, con todo, se encuentra en la obligación de dirimir conjuntamente sobre estos derechos y libertades que, aunque irrenunciables en su esencia, están sometidos a una realidad cambiante que les plantea sin cesar nuevos problemas y desafíos.

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El Abrazo, 1976. // JUAN GENOVÉS (Museo Reina Sofía)

«La situación de los derechos humanos en España está en retroceso». Eran las palabras de Emilio Ginés, presidente de la Federación de Derechos Humanos de España y miembro del Subcomité para la Prevención de la Tortura de la ONU, con motivo del Examen Periódico Universal que España afrontaba hace un mes en Naciones Unidas. No es, sin embargo, una denuncia nueva. Desde que la crisis económica y financiera estalló en 2007, diversas entidades y colectivos en España han venido denunciando la progresiva regresión de unos derechos fundamentales que había costado mucho conseguir y que, paradójicamente, una significativa parte de la ciudadanía había dado por hecho. La crisis, sin duda, ha sido el

motivo pero a la vez también la excusa para eludir evitar la confrontación con el aumento de la pobreza (desahucios, hambre, paro), de los recortes sistemáticos en materias de sanidad y educación, y de la aprobación de una serie de leyes de carácter restrictivo (la Ley de seguridad ciudadana, también conocida como Ley mordaza, o el intento de reforma de la Ley del aborto, que hubiera hecho retroceder al país legislativamente a 1985 y que se topó con el rechazo en masa de la ciudadanía), que sitúan a…

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En 2009, Emmanuel Carrère publicó 'De vidas ajenas', libro en que narraba la lucha del juez Étienne Rigal contra los contratos abusivos de ciertas compañías de crédito. Rigal anuló denuncias de estas entidades y dictó diversas sentencias favorables al consumidor, lo que le valió la oposición de muchos magistrados. COMBATE ha conversado con él en Lyon. Por FERRAN BENITO y BEATRIZ PÉREZ.

El juez Étienne Rigal retratado en su domicilio de Lyon. // B. P.

El juez Étienne Rigal retratado en su domicilio de Lyon. // B. P.

Étienne Rigal (Besançon, 1962) es probablemente uno de los jueces más conocidos de Francia. Y sin embargo dista mucho de situarse en las esferas más visibles de su profesión. Su trabajo se ha desarrollado durante años en los entornos más modestos de la sociedad: entre las clases medias y bajas enfrentadas a menudo a deudas contraídas frente a instituciones de crédito. Fue el escritor Emmanuel Carrère, con la publicación del libro biográfico De vidas ajenas en 2009, quien dio a conocer la lucha de Étienne Rigal. En él, el autor sigue sus pasos desde sus primeros años en Béthune (Pas-de-Calais) como juez de aplicación de penas hasta su puesto de juez de primera instancia en Vienne (Isère), que alcanzó en

1996. En Vienne, Rigal se enfrentó al caso de numerosas personas de extracción social baja a quienes las grandes compañías de crédito habían denunciado por impago. No obstante, se dio cuenta de que muchos de los contratos que estas entidades hacían firmar a sus clientes no cumplían los requisitos requeridos por la ley, y en vista a ello anuló muchas de las querellas presentadas e incluso dictó sentencias favorables al consumidor. Liderando esta batalla topó con la oposición de muchos magistrados que consideraban que el juez no tenía potestad de denunciar la…

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La posición principal que ocupan los Derechos Humanos en nuestro sistema ético nos hace olvidar en ocasiones que estos son una invención relativamente reciente, y no exenta por otro lado de dificultades. La comprensión de su historia y de su consagración nos ayuda a comprender mejor la complejidad que guardan y los retos que suponen para nuestro presente y futuro. Por FERRAN BENITO

La Liberté guidant le peuple (1830), de Eugène Delacroix // Museo del Louvre, París

La Liberté guidant le peuple (1830), de Eugène Delacroix // Museo del Louvre, París

  La célebre máxima kantiana que define la Ilustración como la salida del hombre de su minoría de edad espiritual constituye a un mismo tiempo una bella metáfora y un admirable propósito en una época en la que no faltaron propósitos admirables. Que el texto donde se formula tal aserto[1] fuera escrito en 1784, es decir, solo cinco años antes del comienzo de la Revolución Francesa y de la subsiguiente proclama de la Declaración del Hombre y del Ciudadano tiene desde luego poco de casualidad. No porque la influencia de Kant interviniera de algún modo en dicha revolución –de hecho, el conocimiento que en aquel tiempo pudiera tenerse en

Francia del gran filósofo alemán y de su obra era prácticamente nulo–, sino porque Kant comprendió y supo desplegar mejor que nadie el complejo entramado intelectual e ideológico de una época que se denominó a sí misma Siglo de las Luces. Al margen de la legítima pregunta acerca de lo que el trasfondo del gran proyecto ilustrado –fundado esencialmente sobre la idea de un progreso continuo de la humanidad hacia su perfeccionamiento– tuvo de ilusión o incluso de fantasía colectiva, lo cierto es que sus aportaciones relativas a la lucha contra…

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El barrio de Ciutat Meridiana es uno de los más pobres de Barcelona. Sus asambleas vecinales se llenan cada semana de familias a punto de ser desahuciadas. Junto al de la vivienda, el hambre y la escasez de las becas escolares son los otros dos grandes problemas que asuelan a su vecindario. Por BEATRIZ PÉREZ. Con fotografías de JAIME ABASCAL.

El barrio de Ciutat Meridiana (Barcelona) // JAIME ABASCAL

El barrio de Ciutat Meridiana (Barcelona) // JAIME ABASCAL

  Ciutat Meridiana, situado en la ladera de la montaña de Collserola, pertenece a Nou Barris, el distrito más pobre de Barcelona. Construido en los años 60, en su lugar iba a estar ubicado inicialmente un cementerio pero, debido a la humedad de la zona, se abortó la idea. «El barrio ya nació con deficiencias —cuenta Fili Bravo (Cáceres, 1952), vecino histórico de la zona y presidente de la Associació de Veïns i Veïnes Ciutat Meridiana, una de las más reivindicativas de Barcelona—. Se concibió como un barrio dormitorio para trabajadores». Bravo recuerda cómo en 1975 trabajó en la construcción de los nuevos bloques de edificios porque los cimientos de los viejos se

caían. «Por aquella época —recuerda— solo había dos colegios públicos». En el barrio vivían entonces unas 40.000 personas. En la actualidad, Ciutat Meridiana acoge a un total de 10.000 vecinos; un 50% de ellos son inmigrantes. Muchos han abandonado el país en los últimos años a causa de la crisis económica. Es quizás el barrio más mediático de Barcelona: su lucha contra los numerosos desahucios que asuelan al distrito ha atraído a medios de comunicación de todo el mundo: Estados Unidos, Francia, Bélgica, Irán, Argentina. «Nos movemos desde siempre», continúa…

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El titular de este artículo es una frase de la canción 'La corbata colombiana' de Siniestro Total en la que se enumeran diferentes métodos de tortura. Desde que las Naciones Unidas adoptó hace 30 años la Convención contra la tortura, esta ha pasado a estar prohibida en el derecho internacional. A pesar de ello, muchos Estados siguen torturando. Por ALFONSO SÁNCHEZ.

Campaña STOP Tortura de Amnistía Internacional

Campaña STOP Tortura de Amnistía Internacional

A Miriam López Vargas, mexicana de 31 años y madre de cuatro hijos, la secuestraron unos soldados vestidos de civil que la condujeron a un cuartel militar. Estuvo allí recluida una semana, durante la cual la violaron tres veces, la asfixiaron y la electrocutaron para obligarla a confesar su supuesta implicación en delitos relacionados con las drogas. Han pasado tres años, pero ninguno de sus torturadores ha respondido de sus actos ante la justicia. En México los abusos a manos de la policía y las fuerzas de seguridad están generalizados y quedan impunes. De la Inquisición a la Convención contra la tortura La frase que da título a este artículo está extraída de una canción de Siniestro Total (La corbata colombiana) en la que el grupo

de rock gallego enumera, con aterradora ironía, diferentes métodos históricos de tortura. El potro, ­un instrumento que, en su versión inquisitorial, consistía en unas cuerdas que rodeaban el cuerpo e iban apretándose y atravesando la carne progresivamente­ o la doncella de hierro, ­una especie de sarcófago metálico con numerosos clavos punzantes y oxidados que esquivaban los órgano vitales y hacían desangrarse lentamente a la víctima,­ han sido sustituidos hoy por otros métodos de tormento, en algunos casos tan sofisticados que no dejan huella, pero que constituyen prácticas igualmente…

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La Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura es una entidad civil que lucha por erradicar la tortura en España. La práctica de la tortura se considera propia de las dictaduras y es muy difícil que sea reconocida en Estados que presumen de ser democráticos, como es el caso de España. Por DANI FONT.

Manifestación anti-tortura en Bilbao.

Manifestación anti-tortura en Bilbao.

«Denunciar la tortura es una práctica política de confrontación contra un estado, en nuestro caso el español», explica Carlos Hernández (Pote), del colectivo Salakheta de Euskal Herria, explica. A mi entender, uno de los pilares básicos de cualquier estado, por no decir el que más, es el monopolio legítimo de la violencia. La tortura es la peor de las consecuencias de ese monopolio, no solo por su existencia, sino porque el Estado es muy reacio a admitirla y por tanto su investigación es muy difícil. En España, desde 2005, existe la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT). Recientemente celebró su décimo aniversario al que tuve oportunidad de

asistir y su portavoz, Jorge del Cura, al mismo tiempo que se mostraba feliz por lo conseguido, como poner fin a las balas de goma o el cese del director general de los Mossos d'Esquadra, Manel Prat, era consciente de lo mucho que queda aún por hacer. Me resulta difícil empezar porque la tortura es una quimera de miles de brazos. Pero a diferencia de las quimeras, la tortura existe aunque las instituciones la nieguen una vez tras otra. «En Sudamérica todo el mundo acepta que sucede tortura. Aquí pasa exactamente…

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El director italiano Nanni Moretti estrena MIA MADRE después de cuatro años de silencio. En ella, una situación familiar concreta, la muerte de la madre de la protagonista, servirá de punto de partida a una reflexión sobre las dificultades para encontrar un espacio de reflexión y de duelo en el frenesí de la sociedad contemporánea. Por JONATHAN MUÑOZ

Cartel de Mia madre (2015), última película de Nanni Moretti

Cartel de Mia madre (2015), última película de Nanni Moretti

Han pasado quince años desde que Nanni Moretti rodara La habitación del hijo. En aquella ocasión, unos padres y su hija se enfrentaban a la pérdida súbita del hijo y hermano, y asistíamos a la decisión paterna de dejar el trabajo como analista y a un tramo final del metraje con aires de road movie que culminaba en la orilla del mar como símbolo del dolor por la pérdida. El último film del director italiano, Mi madre, retoma el tema de la pérdida, trazando con rigor el proceso de duelo de una familia ante la anunciada muerte de la madre, ya anciana, como consecuencia de un “trauma” doméstico.

La historia bascula alrededor del personaje de Margherita, la hija –interpretada con la solvencia habitual por Margherita Buy–, directora de cine que padece una exacerbada e ilusoria necesidad de control, tanto en lo laboral como en lo emocional. Esta necesidad de controlarlo todo está sugerida ya en dos de las secuencias iniciales del film. En la primera de ellas, dirigiendo una escena de protesta sindical con numerosos extras, con las múltiples variables a tener en cuenta; y en la segunda mediante la decisión de romper de forma inopinada con su novio, a pesar…

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Las inminentes elecciones etíopes ponen sobre la mesa cuestiones de gran urgencia para dicha nación. El carácter represivo del régimen gobernante, el FDRPE, así como las numerosas y crecientes fracciones internas de la federación etíope, describen un complejo y tenso escenario que lanza una luz incierta sobre el futuro del país. Por ÁLVARO OLIVER.

Granjero Etíope en el valle de Gibe // Fuente: ILRI

Granjero Etíope en el valle de Gibe // Fuente: ILRI

El próximo 24 de Mayo tendrán lugar las elecciones parlamentarias en Etiopía. Serán las primeras tras la muerte en 2012 de Meles Zenawi, ideólogo y líder del país durante dos décadas. El partido dirigente FDRPE (Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope) ha ganado todas las elecciones (cuatro) hasta el momento –las últimas por un amplio resultado que le otorgó el 99,6% de los escaños en 2010. Estas elecciones son una dura prueba para el gobierno, no por el posible resultado (puesto que no parece haber demasiadas dudas sobre su victoria), sino por una serie de nuevos desafíos que se le han ido presentando y que han generado tensiones

y fracturas en numerosos frentes. A mediados de los años 70 unas terribles hambrunas asolaron Etiopía, el hasta ese momento intocable Emperador Haile Selassie y su sistema feudal fueron derrocados. El poder fue tomado entonces por una Junta Militar de ideología comunista, conocida con el nombre de Derg (“comité” en la ancestral lengua Ge’ez, origen del actual amárico) y dirigida por jóvenes mandos militares cuyo líder durante 17 años fue Mengistu Hailemariam. El Derg instauró un paranoico sistema de represión que recibió el nombre de “el terror rojo”. El pánico estaba extendido…

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La deriva neoliberal de su ayuntamiento ha convertido a Barcelona en una ciudad copada de hoteles y centros comerciales. Atrás queda un pasado marcado por los movimientos obreros y vecinales. Pero el reciente auge de las luchas ciudadanas enmarcadas en barrios como Sants o Vallcarca suponen un importante freno en el desarrollo de un modelo de ciudad rechazado por muchos. Por DANI FONT.

Masificación del turismo en Barcelona. // ECOTUMISMO.ORG

Masificación del turismo en Barcelona. // ECOTUMISMO.ORG

El actual gobierno municipal no tiene un proyecto de ciudad. La solución de Convergència i Unió y del alcalde Xavier Trias a los problemas de Barcelona es el mercado. Apuestan por un crecimiento económico a base de ferias y turismo, con la esperanza de que los problemas se solucionen solos y se palien las distancias sociales que separan unos barrios de otros. Mientras, en Barcelona ya no hay arquitectos que construyan teatros como el Liceu o que proyecten edificios como el Palau de la Música. No hay porque se han tenido que ir. Tampoco hay fábricas, olvidadas de las rutas modernistas en un intento de ocultar

el pasado obrero de la ciudad, porque no hay industria. Y los barrios tradicionalmente con más vida, los de Ciutat Vella, viven sometidos a procesos de gentrificación [palabra inglesa que designa una forma particular de aburguesamiento de los barrios populares] con viviendas convertidas en segundas residencias o tiendas de lujo. Como toda ciudad, Barcelona es una ciudad con pasado conseguido gracias al esfuerzo y talento de sus habitantes. Probablemente pese a sus gobernantes. Un pasado que hoy se valora en tanto que se comercializa y al que poco se añadirá porque nada de lo que ahora se…

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Alberto Blecua es uno de los más importantes filólogos españoles actuales. Catedrático de Literatura Española del Siglo de Oro en la Universidad Autónoma de Barcelona, sus aportaciones a este campo se cuentan hoy entre las más significativas. Nos encotramos con este estudioso para hablar de la crítica textual, de la educación y de su pasión por la literatura. Por FERRAN BENITO, CHEMA SEGLERS y JUAN CARLOS CALDERÓN.

Alberto Blecua en su casa // JAIME ABASCAL

Alberto Blecua en su casa // JAIME ABASCAL

Hijo y hermano de filólogos, Alberto Blecua (Zaragoza, 1941) ha aportado al mundo de la cultura páginas definitivas para comprender la tradición literaria. Pero también, desde su generoso y apasionado magisterio como catedrático de Literatura española del Siglo de Oro en la Universidad Autónoma de Barcelona, ha sabido transmitir a generaciones de alumnos el entusiasmo por los textos y la literatura, compaginando de modo ejemplar la enseñanza universitaria y la investigación. Su profundo conocimiento de la historia literaria, su rigor y sensibilidad para comprender los textos así como las circunstancias y las tradiciones que los conforman, sitúan a Alberto Blecua como un referente de la filología española de

los últimos cuarenta años. Ediciones suyas de El Lazarillo (Castalia, 1974), El libro de Buen Amor (Cátedra, 1992) o El Quijote (Austral, 2007) se erigen como piezas fundamentales para el buen entendimiento de la literatura hispánica. Asimismo, su Manual de crítica textual, publicado en 1980, constituye una referencia obligada para expertos e investigadores que pretendan conocer la transmisión histórica de los textos, es decir, la manera en que se genera la tradición. Entre sus artículos destacan aquellos dedicados al concepto de Siglo de Oro y a autores tales como Garcilaso de la…

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Lejos de ser el lugar neutro y ajeno a la influencia política que por mucho tiempo se ha pretendido, la música fue durante el franquismo objeto de un significativo proceso de instrumentalización institucional, ligado a un esfuerzo de refundación -después de los estragos de la guerra y el exilio- que implicaba la inclusión de figuras influyentes complacientes con el régimen. Por DIEGO CIVILOTTI.

Imagen del Concierto de la Paz /// Revista Ritmo,  Núm. 345, julio de 1964

Imagen del Concierto de la Paz /// Revista Ritmo, Núm. 345, julio de 1964

La musique n’est pas innocente. Jacques Attali Como toda manifestación artística, la creación musical no es mero reflejo de su coyuntura histórica ni puede ser reducida a sus coordenadas sociopolíticas o temporales. Pero al mismo tiempo, como toda manifestación humana se enmarca inevitablemente en un contexto que aunque no la defina la condiciona en gran medida. Durante años, al enmarcar la música en el contexto de la dictadura franquista la cuestión se aireaba en pocas palabras alegando la sordera y la indiferencia del régimen hacia ella –especialmente comparado con la administración del Reichsmusikkammer alemán– pero hoy es una postura insostenible. En el mejor de los casos, se recurría a los mismos lugares comunes.

En la posguerra y el primer franquismo, la instrumentalización del folklore o los himnos y canciones patrióticas. En los últimos años, generalmente la música de consumo masivo o la canción de autor. Realidades que existían, pero de las que se hablaba al precio de no aludir a otras. Es el caso de la música denominada culta o académica, etiqueta delimitadora cada vez menos operativa pero que para la época a la que nos referimos resulta todavía incuestionable.[1] De esta música se sirvió la dictadura en momentos muy puntuales…

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Documentos históricos de excepcional valor, las imágenes de guerra y violencia plantean una dificultad esencial por la compleja tensión entre lo que revelan y lo que esconden. Comprender cómo la representación del horror nos acerca a su realidad es el primer paso para hacer de estas imágenes un auténtico objeto de conocimiento. Por SERGI ÁLVAREZ RIOSALIDO.

¿Qué sentido tiene contemplar imágenes desgarradoras, imágenes en las que los cuerpos presentes sufren si no es que han llegado ya al punto en el que no es posible sentir nada? ¿Por qué mirar estas imágenes de dolor? ¿Podemos así comprender mejor la historia o el mundo que nos rodea? ¿Qué nos pueden decir, no más de una docena de fotografías, acerca de una masacre en un centro comercial de Nairobi? Se trata de escenas capturadas en una porción de tiempo ínfima, arrebatadas de una realidad que resulta difícil de imaginar en la mayoría de ocasiones. Situaciones de las que se dice que sólo se pueden conocer si

se han vivido en primera persona, en las que se plantea la manera de dar cuentas de una experiencia incomunicable y de las cuales es necesariamente ético dar testimonio. La Shoah y la guerra del Vietnam han sido dos casos paradigmáticos a partir de los cuales se ha planteado seriamente los límites de la representación, el poder de las imágenes y, en el segundo caso, la espectacularización del horror, a la vez que la necesidad o no de éstas para dar testimonio de los acontecimientos ocurridos. Volviendo al carácter impensable de estos…

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Si nuestra mente es materia y nuestra conducta deja de ser objeto de la ética para pasar a ser objeto de la física, ¿no podremos acaso decidir qué es deseable hasta que conozcamos en detalle los mecanismos físicos del deseo? El nuevo "somaanálisis" se ocupa de descubrir los deseos de nuestro cuerpo. Las estructuras tecno-comerciales están ahí, esperando suministrarlo. Por GERMÁN SIERRA.

Semi nude male underwear walking // EADWEARD MUYBRIDGE

Semi nude male underwear walking // EADWEARD MUYBRIDGE

El humanismo fue el responsable de consolidar al «fantasma en la máquina», expresión que se refiere a una idea abstracta de lo humano construida sobre su supuesta capacidad metafísica para animar la materia de un modo peculiar y exclusivo, y cuya consecuencia moderna fue facilitar el despliegue de discursos de poder afirmados en una definición específica de lo humano. No es casual que la crítica postmoderna, —con sus numerosos defectos, eficaz sin embargo en su cuestionamiento de la universalidad de los principios humanistas— haya sido atacada repetidas veces en nombre de una ciencia que debería, en realidad, denominarse ciencia-mito. Volatilizado el fantasma humanista, el conocimiento científico y las tecnologías resultantes de su

aplicación deberían haber podido describir una máquina susceptible de modificaciones y reconstucciones «más allá de lo humano». La ciencia-mito a la que se aferran las estrategias tecno-comerciales del presente no posee, sin embargo, características constructivistas, sino que se jacta de apuntar directamente hacia «lo real» (una realidad dogmática de lo antrópico, por ejemplo, a la que deben ajustarse los resultados experimentales y las teorías), desvinculándose de la contingencia que se desprende de la correcta aplicación del método científico. Las estrategias tecno-comerciales han instrumentalizado una particular interpretación de los modelos…

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La inesperada revolución que el pasado octubre destronó, después de 27 años en el poder, a Blaise Compaoré, presidente de Burkina Faso, tiene su origen en las abusivas y desiguales estructuras de poder propias del África postcolonial. El cuestionamiento de estas estructuras resulta clave para el porvenir de África. Por ÁLVARO OLIVER.

Manifestación masiva en Burkina Faso

Manifestación masiva en Burkina Faso

«Toutes les formes d’exploitation sont identiques, car elles s’appliquent toutes à un même "objet": l’homme.» Frantz Fanon, Peau noire, masques blanques El derrocamiento de Blaise Compaoré  después de 27 años en el poder, al que accedió mediante una traición y un golpe de estado, tras unas intensas protestas civiles que culminaron el pasado 31 de octubre con su renuncia, ha sido recibido como un gran evento en los medios y en la comunidad internacional. En un continente donde los líderes estatales se aferran al poder desesperadamente hasta su muerte o su derrota por medios violentos, la révolution burkinabé supone un extraño caso de éxito, de cómo un movimiento ciudadano puede generar

un cambio de régimen. Para dibujar un esbozo del destronado Président es necesario echar la vista atrás para observar cómo alcanzó el poder y de qué modo el tipo de gobierno que impuso en Burkina Faso es un calco de otros estados africanos dirigidos por déspotas. A principios de 1983 el Capitán Thomas Sankara (jovencísimo héroe nacional) era designado por el entonces presidente de Alto Volta como primer ministro; pocos meses después y debido a sus discursos públicos y acciones políticas (demasiado a la izquierda para aquel gobierno) fue destituido…

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Hannah Arendt acuñó el término "banalidad del mal" tras su paso por Jerusalén para cubrir el juicio al nacionalsocialista Adolf Eichmann. Con esta expresión pretendía describir un mal muy distinto al "mal radical": el mal del "hombre banal", el del buen funcionario que se limita a seguir las órdenes dadas. A pesar de las evidentes diferencias con aquella época, la nuestra no está exenta sin embargo de esta banalización. Por JAVIER CIGÜELA.

Eclipse del sol, de George Grosz (1926)

Eclipse del sol, de George Grosz (1926)

El 14 de Octubre de este año se celebró el 98º aniversario del nacimiento de Hannah Arendt, pensadora alemana que tuvo que escapar del nazismo por su ascendencia judía, y probablemente una de las figuras más importantes del siglo XX. Si bien su obra tiene un enorme alcance filosófico-político, Arendt es conocida principalmente por dos cosas: por su monumental ensayo sobre Los orígenes del totalitarismo, seguramente la más profunda explicación de cómo fue gestándose el totalitarismo (el alemán y el soviético); y por su cobertura periodística para el New York Times del juicio a Adolf Eichmann, burócrata nazi encargado de la logística del Holocausto, que cristalizó en el polémico libro Eichmann en Jerusalén [1]. A lo largo de su obra Arendt

sostiene que el nacionalsocialismo había dado lugar a fenómenos aparentemente contradictorios. En él se manifestó, en primer lugar, una forma de «mal radical», fácilmente reconocible en los campos de exterminio. Este mal radical, «sobre cuya naturaleza se sabe tan poco» [2], tiene difícil perdón y difícil castigo, pues es difícil perdonar y castigar lo que no se alcanza a comprender, lo que sobrepasa los límites de la experiencia. Pero, paradójicamente, el nacionalsocialismo había manifestado también una «banalización del mal», perpetrada por aquellos hombres que cumplían…

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Con más de 15 millones de personas, la capital india de Calcuta es una gran megalópolis donde las bocinas de los coches se entremezclan con los graznidos de los cuervos creando una atmósfera húmeda y gris. Doce imágenes retratan la dura realidad de una ciudad que es a un tiempo víctima de un altísimo índice de pobreza y una de las principales ciudades de un país emergente. Por XAVI HERRERO.

Niños semidesnudos en Calcuta. // XAVI HERRERO

Niños semidesnudos en Calcuta. // XAVI HERRERO

En Calcuta amanece temprano. Las calles, siempre llenas, huelen  a carbón, a incienso, a basura, a flores, a sudor y a tierra mojada. Aun así, si la miseria humana y su sufrimiento se pudieran mesurar, sin duda, ese olor se elevaría por encima de todos los demás. Calcuta es una ciudad muy grande, una megalópolis superpoblada con más de 15 millones de personas. Una ciudad incansable, llena de vida y de muerte. Las bocinas de los coches se funden con el graznido de los cuervos, de cientos, de miles. Los (todavía) carros tirados por hombres —a veces descalzos—, los llamados Rickshaw, se mimetizan con el entorno cargado de humo, de humedad

y de tonos grisáceos-amarillentos más propios de una ciudad en guerra, una larga batalla contra el propio ser humano, contra su insensibilidad y su codicia. Inmediatamente después de pisar la ciudad, uno entiende que en un lugar tan inhóspito brotara un corazón tan grande como el de la Madre Teresa. Fue necesario, como lo sería hoy un millón de corazones más, o dos. La que fue antaño capital de la India y cuna del poeta Rabindranath Tagore (1861-1941) es apenas un espejismo de aquel pasado ejemplar, ya que la mayoría de sus…

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