¿Cuáles son las relaciones entre ciencia y cultura? ¿Y entre ciencia y humanidades? ¿Existen dos culturas claramente diferenciadas? COMBATE se plantea estas y otras preguntas en el editorial de su segundo número y resigue el concepto de tercera cultura acuñado por Snow en 1959 como alternativa a la división de la cultura en dos grandes bloques.

Drawings Hands, por M. C. Escher (1948).

Drawings Hands, por M. C. Escher (1948).

¿Por qué dedicar el segundo número de COMBATE a la relación entre ciencia y cultura? Antes de nada, es preciso hacer una aclaración sobre este epígrafe. Lo que planteamos con este binomio no es en ningún caso una contraposición real, ni siquiera una dicotomía. Muy al contrario, creemos que la ciencia puede ser entendida única y exclusivamente como parte integrante de un mapa cultural más amplio y del sistema de relaciones que le es propio, con el que por cierto interactúa incesantemente. No obstante, queremos hacernos eco aquí de un debate ya viejo, obsoleto quizá en muchos puntos, pero que ha tenido a pesar de ello, incluso con sus evidentes limitaciones, un peso

más que significativo en la historia intelectual del siglo XX. Se trata de la división entre las llamadas dos culturas, una científica y una humanística, que a finales de los años 50 del pasado siglo denunciaba, en el curso de una conocida conferencia, Charles Percy Snow. Este escritor de formación científica lamentaba la pérdida de la tradicional unidad de la cultura a raíz de la revolución industrial, y la creación de dos grupos antropológicamente diferenciados cuyas reservas recíprocas y simétrica suspicacia los llevaba a mirarse mutuamente desde el…

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El físico y poeta David Jou ha defendido siempre la necesidad de diálogo entre ciencia, literatura y religión. Catedrático en la UAB, es autor de más de 1.300 poemas y, especializado en termodinámica, una de las personalidades más importantes en la física peninsular contemporánea. «La ciencia es un tipo de razón, pero no es la única razón», asegura. Por FERRAN BENITO y BEATRIZ PÉREZ.

El físico David Jou en Barcelona. // LUD MÔNACO

El físico David Jou en Barcelona. // LUD MÔNACO

David Jou i Mirabent (Sitges, 1953) es físico, poeta y creyente, y asegura que ni la ciencia, ni la literatura ni la religión son excluyentes entre sí, por mucho que los problemas y las preguntas que plantean sean distintos. Consciente de la necesidad de que estos tres campos dialoguen los unos con los otros, en más de una ocasión se ha mostrado crítico con los científicos que sacralizan las leyes físicas al asegurar que la creencia en Dios no tiene por qué significar irremediablamente un desafío a la razón. Este catedrático de Física de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) fue durante años colaborador del suplemento de Ciencia y Tecnología de LA VANGUARDIA. Además, ha publicado más de 1.300

poemas en diversos libros como A la deriva azul (1996), El éxtasis y el cáculo (2002) o Las escrituras del Universo (2007) y es autor de ensayos como Materia y materialismo (1999), El tiempo y la memoria en la ciencia contemporánea (2001), El laberinto del tiempo, la sinfonía de la materia (2006) y Dios, Cosmos, Caos. Horizontes del diálogo entre ciencia y religión (2008). Sobre su línea de trabajo y otras cuestiones habla ahora en COMBATE. Su especialidad es la termodinámica. ¿En qué consiste y por qué le ha interesado?…

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Charles P. Snow afirmó en 1959 la existencia de una sociedad de las dos culturas: una científica y otra humanística. Explorar los orígenes de esta escisión y la morfología no siempre clara de sus límites nos lleva a adentrarnos en un espacio lleno de luces y de sombras que no excluyen, sin embargo, la promesa de una síntesis . Por FERRAN BENITO

A Philosopher Lecturing on the Orrery, por Joseph Wright (ca. 1766)

A Philosopher Lecturing on the Orrery, por Joseph Wright (ca. 1766)

El origen de esta historia puede buscarse, como el de tantas otras historias, en la antigua Grecia, y el momento de su gestación es tan sutil, tan mínimo el espacio que marca el antes y el después de su nacimiento, que si el hecho en sí mismo no fuera tan natural entraría fácilmente dentro del ámbito de lo prodigioso. No podemos saber qué instante preciso fue aquel en el que un hombre del cual todo ignoramos miró a su alrededor y, embelesado por la maravilla del mundo, decidió que el recurso a los dioses y a sus argucias era insuficiente para explicar lo que allí veía;

pero en todo caso, no cabe duda de que quien cruzó por primera vez esta finísima línea abrió la puerta a una de las más fascinantes transformaciones que ha vivido la historia de la humanidad. Empezaba así lo que hoy conocemos como el paso del mytho al logos: el nacimiento de la ciencia, el nacimiento de la filosofía, y sobre todo, el inicio de una profesión de curiosidad y de una voluntad de conocer que han llegado, con extraordinarios resultados, hasta nuestros días. Las consecuencias del paso del mytho al logos son innumerables, y…

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Producimos comida de sobra pero son millones los que no tienen qué comer. La introducción de la ingeniería genética en los alimentos generó grandes expectativas, pero más de veinte años después, con los transgénicos ya en el plato, el hambre aún existe. Mientras, algunos hacen negocio con el precio de lo que comemos. Por PABLO JIMÉNEZ y BEATRIZ PÉREZ.

Granja El Mas Pujol, en Vic, Barcelona. // PABLO JIMÉNEZ

Granja El Mas Pujol, en Vic, Barcelona. // PABLO JIMÉNEZ

Una de las paradojas más terribles del mundo actual es la coexistencia de unos 2.100 millones de personas que padecen obesidad mórbida (de los cuales el 13% se encuentra en los Estados Unidos) frente a unos 842 millones de semejantes subalimentados o, dicho de otro modo, con hambre crónica. Son cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, en sus siglas en inglés) y reflejan los enormes contrastes a los que la población mundial está sometida. Un 70% de esos 842 millones de personas subalimentadas se encuentra en países empobrecidos

(especialmente en África Subsahariana, Asia y América del Sur). El otro 30% está en los países del norte, incluyendo los antiguos países del bloque soviético. En la Cumbre Mundial sobre la Alimentación celebrada en Roma en 1996, que reunió a representantes de 185 países y de la Unión Europea y a unos 10.000 participantes, se generó un foro de debate para la erradicación del hambre mundial y los principales dirigentes mundiales se marcaron como propósito la disminución a la mitad del número de personas malnutridas (aquellas que no reciben cada día más de 2.200…

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Los contenidos de las ciencias se muestran a menudo en un contexto de a-historicidad. La falta de contexto histórico-humanista de las mismas puede convertir en peligrosos a aquellos agentes sociales responsables de tomar las decisiones más trascendentes en los foros económicos y políticos más variados. Por ANDRÉS MOYA.

Ilustración de Marta M. Bruix (@rudilleces).

Ilustración de Marta M. Bruix (@rudilleces).

Todo tiene su historia y la ciencia no es ajena a esta circunstancia. Ahora bien, si de alguna forma de conocimiento se puede decir que es a-histórica, esa es la ciencia. Podrá pensarse que tal afirmación es una solemne barbaridad, que nada o nadie puede prescindir de su historia, ni mucho menos la ciencia para, así, comprender o entender mejor cómo ha llegado a tomar carta de identidad este o aquel descubrimiento. Y lo cierto es que nos podemos delectar con la lectura o la narración de la historia de la ciencia y los acontecimientos que en ella se han ido presentando desde su origen con Galileo

en el siglo XVI, por poner un nombre y una fecha, de la misma forma que podemos disfrutar con la narración histórica de cualquier otra materia o asunto del acontecer humano. Todavía más, existen sociedades académicas y departamentos de historia de la ciencia en las Universidades de todo el mundo. Pero lo cierto es que la historia de la ciencia no es una materia que acompañe, generalmente y salvo honrosas excepciones, a la formación académica de cualquier estudiante de grado o licenciatura de corte científico, particularmente las relacionadas con las ciencias naturales. Porque…

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En abril de 2012, una ley del PP dejaba sin cobertura sanitaria a más de 800.000 inmigrantes irregulares en España. La respuesta social no se hizo esperar. El Espacio del Inmigrante, un centro autónomo y autogestionado del Raval barcelonés, ofrece desde 2013 asistencia sanitaria primaria a quienes ya no pueden ser atendidos en la sanidad pública. Por BEATRIZ PÉREZ.

Pancarta en el balcón del Espacio del Inmigrante. // JAIME ABASCAL

Pancarta en el balcón del Espacio del Inmigrante. // JAIME ABASCAL

En abril de 2012, el Partido Popular, que presidía el Gobierno desde noviembre del año anterior, aprobó una de las leyes más duras de la historia de España en las últimas décadas: el Real Decreto-ley 16/2012, un conjunto de medidas urgentes para, según Ana Mato, Ministra de Sanidad, «garantizar la supervivencia del Sistema Nacional de Salud», el cual, aseguraba, corría serios «riesgos». Mediante este Real Decreto-ley, España, cuya sanidad pública había sido considerada en 2010 la tercera mejor del mundo por la revista neoyorquina Newsweek (que destacaba criterios como la universalidad de la que gozaba el paciente), pasaba a cerrarles las puertas a aquellos inmigrantes mayores de 18 años

en situación de irregularidad legal, los también llamados sin papeles. Fue así cómo en cuestión de unos meses la titularidad del derecho a la salud en nuestro país dejó de ser universal para estar supeditada a la condición de asegurado. El Real Decreto-ley 16/2012 ha sido una de las medidas más criticadas del PP. En el momento en que se aprobó, hace ahora más de dos años, había en España más de 800.000 de inmigrantes irregulares. A todos ellos se les retiró la tarjeta sanitaria el 1 de septiembre de 2012, lo que llevó…

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Afirma que no existe distinción alguna entre literatura y vida. Por eso escribe, aunque es consciente de que sus libros son de todo menos comerciales. El escritor ourensano José María Pérez Álvarez acaba de publicar una nueva novela, 'Examen final'. Sus palabras suenan a desencanto: «Nunca logro la obra soñada, sino una copia mala, un resultado desolador». Por BEATRIZ PÉREZ.

Pérez Álvarez retratado en Ourense por Mani Moretón.

Pérez Álvarez retratado en Ourense por Mani Moretón.

«El texto mismo es implacable y cierra todas las salidas, pero tu radicalismo me inquieta». Eran las primeras líneas de la carta que desde Marruecos Juan Goytisolo le escribía en 2011 al escritor José María Pérez Álvarez, Chesi (O Barco de Valdeorras, Ourense, 1952), con motivo de su novela Proceso de demolición. «La apuesta es dura y el lector “normal” quedará perplejo —continuaba—. Tú te diriges con valentía al muy escaso relector y respondes a tu manera a la máxima de Genet: “La dificultad es la cortesía del autor con el lector”». Proceso de demolición no llegaría a publicarse nunca, pero esta anécdota sin embargo le sirvió a Pérez Álvarez para abrir

la trama de su última novela, Examen final, recién publicada por Trifolium. Juan Goytisolo y Chesi habían comenzado a trabar amistad ocho años antes a partir de la Feria del Libro de Madrid de 2003, cuando Goytisolo aseguró ante la prensa que «hay quienes escriben para ser vendidos y quienes escriben para ser leídos». Un solo título dio para ilustrar lo que acababa de decir: Nembrot. El autor era José María Pérez Álvarez, un escritor gallego en lengua castellana acostumbrado a vender no más de 500 ejemplares por novela. Sin embargo aquel año, contra…

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Hannah Arendt acuñó el término "banalidad del mal" tras su paso por Jerusalén para cubrir el juicio al nacionalsocialista Adolf Eichmann. Con esta expresión pretendía describir un mal muy distinto al "mal radical": el mal del "hombre banal", el del buen funcionario que se limita a seguir las órdenes dadas. A pesar de las evidentes diferencias con aquella época, la nuestra no está exenta sin embargo de esta banalización. Por JAVIER CIGÜELA.

Eclipse del sol, de George Grosz (1926)

Eclipse del sol, de George Grosz (1926)

El 14 de Octubre de este año se celebró el 98º aniversario del nacimiento de Hannah Arendt, pensadora alemana que tuvo que escapar del nazismo por su ascendencia judía, y probablemente una de las figuras más importantes del siglo XX. Si bien su obra tiene un enorme alcance filosófico-político, Arendt es conocida principalmente por dos cosas: por su monumental ensayo sobre Los orígenes del totalitarismo, seguramente la más profunda explicación de cómo fue gestándose el totalitarismo (el alemán y el soviético); y por su cobertura periodística para el New York Times del juicio a Adolf Eichmann, burócrata nazi encargado de la logística del Holocausto, que cristalizó en el polémico libro Eichmann en Jerusalén [1]. A lo largo de su obra Arendt

sostiene que el nacionalsocialismo había dado lugar a fenómenos aparentemente contradictorios. En él se manifestó, en primer lugar, una forma de «mal radical», fácilmente reconocible en los campos de exterminio. Este mal radical, «sobre cuya naturaleza se sabe tan poco» [2], tiene difícil perdón y difícil castigo, pues es difícil perdonar y castigar lo que no se alcanza a comprender, lo que sobrepasa los límites de la experiencia. Pero, paradójicamente, el nacionalsocialismo había manifestado también una «banalización del mal», perpetrada por aquellos hombres que cumplían…

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Con más de 15 millones de personas, la capital india de Calcuta es una gran megalópolis donde las bocinas de los coches se entremezclan con los graznidos de los cuervos creando una atmósfera húmeda y gris. Doce imágenes retratan la dura realidad de una ciudad que es a un tiempo víctima de un altísimo índice de pobreza y una de las principales ciudades de un país emergente. Por XAVI HERRERO.

Niños semidesnudos en Calcuta. // XAVI HERRERO

Niños semidesnudos en Calcuta. // XAVI HERRERO

En Calcuta amanece temprano. Las calles, siempre llenas, huelen  a carbón, a incienso, a basura, a flores, a sudor y a tierra mojada. Aun así, si la miseria humana y su sufrimiento se pudieran mesurar, sin duda, ese olor se elevaría por encima de todos los demás. Calcuta es una ciudad muy grande, una megalópolis superpoblada con más de 15 millones de personas. Una ciudad incansable, llena de vida y de muerte. Las bocinas de los coches se funden con el graznido de los cuervos, de cientos, de miles. Los (todavía) carros tirados por hombres —a veces descalzos—, los llamados Rickshaw, se mimetizan con el entorno cargado de humo, de humedad

y de tonos grisáceos-amarillentos más propios de una ciudad en guerra, una larga batalla contra el propio ser humano, contra su insensibilidad y su codicia. Inmediatamente después de pisar la ciudad, uno entiende que en un lugar tan inhóspito brotara un corazón tan grande como el de la Madre Teresa. Fue necesario, como lo sería hoy un millón de corazones más, o dos. La que fue antaño capital de la India y cuna del poeta Rabindranath Tagore (1861-1941) es apenas un espejismo de aquel pasado ejemplar, ya que la mayoría de sus…

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El cantante y multiinstrumentista nigeriano Fela Kuti no solo alcanzó una gran notoriedad mundial como padre del Afrobeat, sino que supo encauzar en su música un discurso anticolonialista y africanista que gracias a él llegó a un público insospechadamente amplio y que ha sido clave en la lucha contra la opresión en África. Por ÁLVARO OLIVER.

Imagen de Fela Kuti para la portada de Zam Africa Magazine // ANTON CORBIJN

Imagen de Fela Kuti para la portada de Zam Africa Magazine // ANTON CORBIJN

18 de febrero de 1977. Lagos (Nigeria). Cerca de un millar de soldados arrasan a plena luz del día Kalakuta Republic, la residencia de Fela Kuti. Los cerca de 60 habitantes de la casa son apaleados, encarcelados o violados. Funmilayo Kuti, madre de Fela, es lanzada por una ventana del segundo piso. Morirá unos meses más tarde a causa de las heridas sufridas. Aparentemente no hay explicación ni razón que justifique el asalto. Las declaraciones oficiales del gobierno militar nigeriano niegan toda responsabilidad ya que el ataque fue perpetrado por Unknown Soldiers. Fela Anikulapo Kuti (Nigeria, 1938-1997) es uno de esos increíbles personajes que

no dejan lugar a la indiferencia: polémico y agitador en su mensaje, innovador y escrupuloso en su música, una vida sin descanso ni pausa, pero, sobre todo, contradictorio y guerrillero. Fue duramente perseguido por los sucesivos gobiernos militares nigerianos, siendo encarcelado más de 200 veces a lo largo de su vida (la última ya gravemente enfermo y apenas dos meses antes de morir) debido a sus mensajes irreverentes y revolucionarios y a sus desafíos constantes a las estructuras de poder. Uno de los grandes iconos africanos tanto por su mundialmente reconocido prestigio musical como creador del Afrobeat,…

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La educación constituye un servicio público básico. La LOMCE, también llamada Ley Wert (recién estrenada este curso), supone un retroceso en muchos aspectos, como el impulso de la enseñanza privada frente a la pública o la liquidación de cualquier aspecto que favorezca el pensamiento crítico. Por BERNAT JOAN.

Manifestación contra la LOMCE en Madrid. // EUROPA PRESS

Manifestación contra la LOMCE en Madrid. // EUROPA PRESS

La educación es clave para avanzar en el Estado del Bienestar, para generar dosis importantes de igualdad de oportunidades, para romper las cadenas de las desigualdades sociales generadas por cuestiones como la herencia recibida o el hecho de haber nacido en el seno de una clase social determinada. La educación es clave también para generar una sociedad donde la libertad constituya un elemento básico o para diseñar sociedades sumisas y poco proclives a la crítica o a la protesta. Depende, evidentemente, de quién tenga en sus manos este diseño. La educación, en suma, es clave. La educación constituye un servicio público básico. En nuestra manera de entender el Estado del

Bienestar, los servicios básicos deben ser universales y deben ser provistos por las instituciones públicas. Dicho en plata: todo el mundo tiene derecho a una escuela para sus hijos (hablar de la formación permanente nos llevaría a un debate mucho más delicado) y todas las personas tienen derecho a la sanidad. Cualquier discriminación en estos dos servicios básicos constituye, desde mi punto de vista, pura y llanamente, un atentado a los derechos humanos. ¿Podemos entender, en este contexto, la LOMCE como un simple devaneo de grandeza del ministro Wert, que…

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La industria de la alimentación tiene por materias primas animales vivos. El beneficio económico depende de la rentabilidad obtenida y eso va en perjuicio de la calidad de vida de esos animales. ¿Cuál es la realidad escondida tras el dibujo de una vaca que ríe o un langostino con sombrero y bufanda? Es necesario reflexionar acerca de nuestra relación con la comida. Por DANI FONT.

Manufacturing: dead chicken processing plant, China (2005) // EDWARD BURTYNSKY

Manufacturing: dead chicken processing plant, China (2005) // EDWARD BURTYNSKY

Como frutas, soy frugívoro. Como plantas y verduras, soy herbívoro. Como plantas, verduras y frutas, soy vegetariano. Como plantas, verduras, frutas y leche, soy lactovegetariano. ¿Eso existe? Sí. Como Kosher. No como carne en viernes. Como cuando se pone el sol y antes de que salga. Practico el ayuno voluntario para denunciar el hambre en el mundo. No como carne, ni pescado, ni productos derivados de animales. ¿No tomas miel? No, soy vegano. No como nada, soy pobre. Como todo lo que tiráis, soy freegano. Como únicamente lo que mejora mi salud, soy ortoréxico. Solo finjo que como, soy anoréxico. Como para vomitar, soy bulímico. Solo

como pescado y animales, soy esquimal. Como lo que me dan, soy preso. Como de todo. ¿Comes insectos? No, eso no, yo como lo «normal». Toda forma de vida necesita materia y energía para mantener su organismo. Unos parasitean, otros fotosintetizan, los hay que quimiosintetizan y también quienes fagocitan. En definitiva, todos se nutren. Los humanos no escapamos a esa necesidad. Compartimos con el resto de los animales la condición de ser heterótrofos (también las setas y gran parte de bacterias y arqueas), es decir, no tenemos la capacidad de transformar materia inorgánica en…

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En 1945 vio la luz la novela 'Nada', en la que Carmen Laforet narraba las aventuras del primer año universitario de su protagonista, Andrea, en Barcelona. A través de una serie de 20 fotografías, COMBATE ha inmortalizado los principales lugares que la joven visitó a medida que descubría la gran ciudad, empezando por el célebre edificio 36 de la calle Aribau. Por JAIME ABASCAL y BEATRIZ PÉREZ.

Edificio 36 de la calle Aribau. // JAIME ABASCAL

Edificio 36 de la calle Aribau. // JAIME ABASCAL

6 de enero de 1945, Barcelona. El prestigioso Premio Nadal recae sobre la novela Nada. Resulta algo relativamente insólito: su autora, Carmen Laforet (Barcelona, 1921 - Madrid, 2004), una desconocida, tiene apenas 24 años. Pero sorprende otro aspecto también: la brillante y detallada descripción que la escritora, pese a su corta edad, sabe dar de la sociedad de la época, una España hundida en la posguerra y sus consecuencias: hambre, inmovilismo, prohibición. Nada le reporta en aquel momento a Laforet no solo 5.000 de las antiguas pesetas (vivía con 200 al mes de su padre), sino además la satisfacción de ver a su primera (y última, pues no volvió a escribir nada relevante) gran obra colocarse como el

libro más vendido de 1945. Aunque ella lo negó siempre, lo cierto es que entre la novela y la propia vida de la autora existen manifiestos paralelismos que han llevado a considerarla una obra autobiográfica. Gran parte de Nada se desarrolla en el número 36 de la calle Aribau. Allí nace Carmen Laforet en 1921 y, aunque con apenas dos años se marcha con sus padres a vivir a Las Palmas de Gran Canaria, regresa a los 18 con el pretexto de estudiar en la Universidad. A Aribau 36 también arriba, expectante, soñadora, la jovencísima Andrea (protagonista…

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Un comedor escolar. Una niña es reprendida por la cuidadora, que informa al padre del mal comportamiento de la cría. Una voz en off cuenta poco a poco el porqué de esta actitud. Rápidamente, reuniones de urgencia del AMPA, del director, del jefe de estudios, del secretario. Pero ¿quiénes son las víctimas, quiénes los culpables? Al final la memoria colectiva se encargará de rehacer la historia. Por JAVIER PASTOR.

'Memoria', Carmen Mariscal.

'Memoria', Carmen Mariscal.

Adhiriéndome con humildad de postit a esa corchera ya casi forrada de novelistas que se realizan como realizadores, cineastas que novelizan sus guiones y etcétera, la historia que cuenta mi peliculín, un largometraje de minutaje justito y discretísimo presupuesto interpretado por actores aficionados del Colector Teatral Manndawewosh, sucede en un poblachón llano de muy viva tradición agrícola, abrazado por un anillo de polígonos, hipermercados y cooperativas que aseguran a sus cuarenta mil habitantes prosperidad razonable y oferta diversa, un índice de paro poco sonrojante, delincuencia la justa y servicios sociales, educativos, culturales y sanitarios que de momento cubren con holgura, a falta del suntuoso centro comercial donde

echar la tarde mirándose en los escaparates, sus necesidades: polideportivo, piscinas, pabellón cubierto, una docena de colegios, otra de institutos de secundaria y centros de formación profesional, un conservatorio, guarderías, archivo y biblioteca, un gran hospital, una treintena de farmacias. Ya se hacen una idea. Un equipo de fútbol, un canal de TV, un cine-teatro, un par de pintores, otro de escritores y otro de millonarios de los que fardar y en este pueblo grandón y bien majete, de gente que gasta con el forastero la franca cordialidad del que come fuerte y…

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Volcanes espectaculares, glaciares interminables y géisers que surgen de las profundidades de la tierra. Islandia es ese lugar único que en 2008 saltó a los periódicos por una crisis que hundió a su sistema financiero y levantó a sus ciudadanos. Más de cinco años después, ¿qué queda de todo aquello? ¿Cómo es Islandia hoy? Por PABLO JIMÉNEZ.

Vapor del géiser Strokkur. // PABLO JIMÉNEZ

Vapor del géiser Strokkur. // PABLO JIMÉNEZ

La carretera que une el aeropuerto internacional de Keflavik con Reykjavik, la capital de Islandia, recorre paisajes casi lunares. Los árboles escasean en este país, de un tamaño mayor que Portugal, pero en donde viven poco más de 320.000 personas. La mayoría en las áreas urbanas en torno a su ciudad principal, que es también el centro político, cultural y económico de la nación. Los campos de lava solidificada, con formas extrañas y el color verdoso de los líquenes, aparecen a los lados de la calzada. Las huellas volcánicas están aquí y allá en esta isla, poblada por más de 200 volcanes en su territorio. Por culpa de uno de ellos,

el Eyjafjallajökull, el cielo europeo se llenó de ceniza en 2010, haciendo imposible que ningún avión volase sobre el continente durante semanas. Esta era la segunda vez en pocos años que este país, a medio camino entre América y Eurasia, saltaba a los titulares de los periódicos de medio mundo. Unos 17 meses antes lo hacía por una razón bien diferente: su descomunal sistema financiero, compuesto por tres bancos que valían diez veces más que la riqueza del país, se vino abajo en octubre de 2008, pocos días después…

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La Biblia es uno de los textos más valiosos de la historia de la literatura universal y abarca casi todos los géneros: ciencia ficción, erotismo, fábula, novela, poesía, profecía. En él, el Evangelio de San Juan, dentro del Nuevo Testamento, sitúa a la palabra como el origen de todas las cosas. Cualquier gran escritor crea, desde el logos, un universo único e irrepetible. Por JOSÉ MARÍA PÉREZ ÁLVAREZ.

'La Torre de Babel' (1563), de Pieter Brueghel. Museo de Historia del Arte de Viena.

'La Torre de Babel' (1563), de Pieter Brueghel. Museo de Historia del Arte de Viena.

Investigar la Biblia, bien como creyente, bien como un simple lector de ciencia ficción (o de cualquier otro género: ese libro contiene todas las posibilidades de la narrativa) depara en ocasiones sustento para cualquier teoría literaria. En el Nuevo Testamento, en el Evangelio de San Juan, el capítulo I, versículo primero, se dice lo siguiente (en la traducción de Cipriano de Valera, «cotejada con diversas traducciones y revisada con arreglo a los originales hebrero y griego»): «En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios». Logos es un vocablo de origen griego que puede traducirse por discurso o razón; verbum, de origen latino, suele traducirse por palabra. Tanto Heráclito como Filón de Alejandría

interpretan el logos como una fuerza divina que rige el universo y Platón creía que el logos se identificaba con la voluntad de Dios. San Juan es el primero que en el cristianismo emplea la palabra logos y cuando San Jerónimo traduce la Biblia del griego al latín, concede al logos el significado de verbum o palabra. San Juan parece ser el más interesado en el sentido literario, a la vez que divino, de la palabra como eje creador de Dios. El primer capítulo del Evangelio de San Mateo se ciñe a una tediosa sucesión…

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